No era la Universidad de la Habana como la conocemos ahora ni estuvo siempre en esa alta colina desde donde puede observar, con aires altaneros y orgullosa, su ciudad.

Los dominicos la fundaron en 1728 y estaba ubicada en la Habana Antigua, en el convento de San Juan de Letrán. Desde sus comienzos sólo la élite podía acceder a ella y para la incripción se exigía, entre varios documentos, el de limpieza de sangre.

El sistema de enseñanza era estrictamente respetuoso de los textos clásicos y  los conocimientos entraban a golpe de repetición. Los profesores sólo podían leerlos y comentarlos pero para nada cuestionarlos por lo que a estos catedráticos les llamaban ¨lectores¨.

Fue muy criticada por no impartir sus clases de forma más acorde al Siglo de las luces y hubo muchos intentos por reformar sus estudios. Varias veces trataron de secularizar la Universidad y todas fallidas hasta que un grupo de ilustrados cubanos, egresados de sus aulas,promovieron una reforma que perseguía que las enseñanzas fueran científicas, experimentales y basadas en conocimientos modernos.

Hombres como Tomás Romay, Francisco de Arango y Parreño y José Agustín y Caballero, formaban este núcleo de pensadores.

¨El sistema actual de la enseñanza pública de esta ciudad retarda y embaraza los progresos de las artes y las letras…¨   escribía José Agustín Caballero.

 Mientras tanto en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio, se desarrollaba un movimiento científico, teórico y filosófico representado por Felix Varela. En este se consideraba los estudios universitarios como el núcleo fundamental para el desarrollo de las ciencias y de una conciencia patriótica que reflejaran a Cuba como nación geográfica, pero con una identidad social y cultural propia. El pensamiento teórico experimental moderno en los estudios cubanos promovidos por el Padre Varela y varios de sus discípulos no llegaron con fuerza a la Universidad la cual se mantuvo al margen de esta corriente científica e intelectual.

 Aún así los intentos de reformas continuaban y aunque lentos, seguían un camino que llevaría al logro de un centro superior de estudios preparado para su época. El desarrollo de la producción azucarera cubana necesitaba, para hacerse competitiva al resto del mundo, de lo más avanzado de la ciencia y la tecnología por lo que hacendados como Francisco de Arango y Parreño centraron sus proyectos en la reforma universitaria.

El 31 de octubre de 1842 La Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de la Habana quedó secularizada. Los dominicos, después de ciento catorce años de existencia, por órdenes del propio gobernador, debían dejarla y se trasladaron al convento que poseían en Guanabacoa. A partir de ese momento el centro de estudios sería regido por rectores criolllos.

 LA REAL Y LITERARIA UNIVERSIDAD DE LA HABANA nacía.  

Qué significaba esto y qué cambió para bien en la enseñanza?

La nueva universidad perdía su condición de pontificia y pasaba a ser laica y literaria, quedaba subordinada directamente a la corona española. Hubo un cambio en los sistemas de estudios y se hizo énfasis en la calidad de los nuevos profesores. Para acceder a ella se exigía ser mayor de doce años, una constancia de limpieza de sangre ( no buscaban ya información religiosa sino racial), exhibir la fe de bautismo, pagar una suma de dinero y someterse a un examen de lectura, escritura y ortografía.

Los logros más importantes se obtuvieron en las facultades de Medicina y Farmacia en donde se desarrollaron estudios complementarios para combatir las enfermedades tropicales. Se respiraba un ambiente de pensamiento  un poco más abierto dentro de un espacio criollo con lo que se  favoreció el desarrollo intelectual y científico cubano.

 Las opiniones en contra del régimen esclavista español se multiplicaban entre alumnos y profesores tanto que en los días de las invasiones de Narciso López a Cuba aparecieron en la puerta de la biblioteca una bandera cubana y debajo ¡Muera España!. Este sentimiento fue creciendo y para 1865 se sentía la tensión política en la Universidad.  El acuchillamiento del retrato de la reina Isabel II demostraba el fuerte rechazo a la monarquía española y en el estudiantado  ya sobresalía el nombre de Ignacio Agramonte.

Cuando en 1868 se supo  del alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes en La Demajagua  muchos jóvenes abandonaron las aulas para unirse a los insurrectos y más tarde, a la expedición de la goleta Galvanic, se sumó un grupo de universitarios entre los que destacaba Julio Sanguily.

Con el desarrollo de las ideas independentistas el régimen colonial reprimió fuertemente a los cubanos. La universidad habanera fue tachada de emancipadora y reaccionaria por lo que, además de acometer contra ella algunas acciones represivas, en 1871, bajo el goberno del Conde de Valmaseda, se implementaron reformas en el plan de estudios que perseguían acabar con las ideas independentistas. Despojaron a la Universidad de su derecho a otorgar el grado de Doctor por lo que obligaban a sus estudiantes a continuar sus estudios en la península.

Pero ningún agravio fue más doloroso que el sufrido el 27 de noviembre de 1871, cuando el gobierno colonial ejecutó el fusilamiento de ocho estudiantes de medicina con el pretexto de haber dañado el nicho de un periodista español. Eran sólo muchachos que tenían  entre 16 y 20 años. Serían los primeros mártires del estudiantado universitario pero no serían los últimos… continuará.

Los dominicos la fundaron en 1728 y estaba ubicada en la Habana Antigua, en el convento de San Juan de Letrán. Desde sus comienzos sólo la élite podía acceder a ella y para la incripción se exigía, entre varios documentos, el de limpieza de sangre.

El sistema de enseñanza era estrictamente respetuoso de los textos clásicos y  los conocimientos entraban a golpe de repetición. Los profesores sólo podían leerlos y comentarlos pero para nada cuestionarlos por lo que a estos catedráticos les llamaban ¨lectores¨.

Fue muy criticada por no impartir sus clases de forma más acorde al Siglo de las luces y hubo muchos intentos por reformar sus estudios. Varias veces trataron de secularizar la Universidad y todas fallidas hasta que un grupo de ilustrados cubanos, egresados de sus aulas,promovieron una reforma que perseguía que las enseñanzas fueran científicas, experimentales y basadas en conocimientos modernos.

Hombres como Tomás Romay, Francisco de Arango y Parreño y José Agustín y Caballero, formaban este núcleo de pensadores.

¨El sistema actual de la enseñanza pública de esta ciudad retarda y embaraza los progresos de las artes y las letras…¨   escribía José Agustín Caballero.

 Mientras tanto en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio, se desarrollaba un movimiento científico, teórico y filosófico representado por Felix Varela. En este se consideraba los estudios universitarios como el núcleo fundamental para el desarrollo de las ciencias y de una conciencia patriótica que reflejaran a Cuba como nación geográfica, pero con una identidad social y cultural propia. El pensamiento teórico experimental moderno en los estudios cubanos promovidos por el Padre Varela y varios de sus discípulos no llegaron con fuerza a la Universidad la cual se mantuvo al margen de esta corriente científica e intelectual.

 Aún así los intentos de reformas continuaban y aunque lentos, seguían un camino que llevaría al logro de un centro superior de estudios preparado para su época. El desarrollo de la producción azucarera cubana necesitaba, para hacerse competitiva al resto del mundo, de lo más avanzado de la ciencia y la tecnología por lo que hacendados como Francisco de Arango y Parreño centraron sus proyectos en la reforma universitaria.

El 31 de octubre de 1842 La Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de la Habana quedó secularizada. Los dominicos, después de ciento catorce años de existencia, por órdenes del propio gobernador, debían dejarla y se trasladaron al convento que poseían en Guanabacoa. A partir de ese momento el centro de estudios sería regido por rectores criolllos.

 LA REAL Y LITERARIA UNIVERSIDAD DE LA HABANA nacía.  

Qué significaba esto y qué cambió para bien en la enseñanza?

La nueva universidad perdía su condición de pontificia y pasaba a ser laica y literaria, quedaba subordinada directamente a la corona española. Hubo un cambio en los sistemas de estudios y se hizo énfasis en la calidad de los nuevos profesores. Para acceder a ella se exigía ser mayor de doce años, una constancia de limpieza de sangre ( no buscaban ya información religiosa sino racial), exhibir la fe de bautismo, pagar una suma de dinero y someterse a un examen de lectura, escritura y ortografía.

Los logros más importantes se obtuvieron en las facultades de Medicina y Farmacia en donde se desarrollaron estudios complementarios para combatir las enfermedades tropicales. Se respiraba un ambiente de pensamiento  un poco más abierto dentro de un espacio criollo con lo que se  favoreció el desarrollo intelectual y científico cubano.

 Las opiniones en contra del régimen esclavista español se multiplicaban entre alumnos y profesores tanto que en los días de las invasiones de Narciso López a Cuba aparecieron en la puerta de la biblioteca una bandera cubana y debajo ¡Muera España!. Este sentimiento fue creciendo y para 1865 se sentía la tensión política en la Universidad.  El acuchillamiento del retrato de la reina Isabel II demostraba el fuerte rechazo a la monarquía española y en el estudiantado  ya sobresalía el nombre de Ignacio Agramonte.

Cuando en 1868 se supo  del alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes en La Demajagua  muchos jóvenes abandonaron las aulas para unirse a los insurrectos y más tarde, a la expedición de la goleta Galvanic, se sumó un grupo de universitarios entre los que destacaba Julio Sanguily.

Con el desarrollo de las ideas independentistas el régimen colonial reprimió fuertemente a los cubanos. La universidad habanera fue tachada de emancipadora y reaccionaria por lo que, además de acometer contra ella algunas acciones represivas, en 1871, bajo el goberno del Conde de Valmaseda, se implementaron reformas en el plan de estudios que perseguían acabar con las ideas independentistas. Despojaron a la Universidad de su derecho a otorgar el grado de Doctor por lo que obligaban a sus estudiantes a continuar sus estudios en la península.

Pero ningún agravio fue más doloroso que el sufrido el 27 de noviembre de 1871, cuando el gobierno colonial ejecutó el fusilamiento de ocho estudiantes de medicina con el pretexto de haber dañado el nicho de un periodista español. Eran sólo muchachos que tenían  entre 16 y 20 años. Serían los primeros mártires del estudiantado universitario pero no serían los últimos… continuará.