Imprimir 

Y toca que debo escribir sobre escritores cubanos, yo prefiero que los vayan conociendo a través de ellos mismos y no hacer una larga lista o un ensayo sobre lo que considero lo más importante de nuestras letras. Con paciencia iré dejando cada vez a un escritor con algún fragmento que los haga sentir la literatura cubana.

No busquen orden cronológico ni enumeración según lo grande o pródigo que piensen que sea o haya sido un autor, irán apareciendo así, intempestivamente… como aparecen en mi vida.

Para los que me conocen bien no será una sorpresa que comience con la más queridas de mis poetizas, mi siempre Dulce María, y les dejaré con ella uno de mis favoritos, el Poema CIII de ¨Poemas sin nombre¨…

 

         

 

¨Como este río que a ningún lado ha de llegar y sigue andando, yo me quedé en la vida, amado mío, yendo hacia ti. Yendo hacia ti por un camino que era siempre más largo que mi agua, aunque mi agua no se acabara nunca y fuera el corazón quien la empujara.

He vivido mi muerte y he muerto mi vida yendo hacia ti, tanteando tinieblas, confundiendo rastros. Como este río, sí…Como este río lento y ciego que no puede detenerse ni volverse atrás, ni desatarse de la piedra donde nació.

Distancia de río ha sido nuestra distancia: la que no se acorta aunque yo camine todo el día, y toda la noche, y toda la vida.¨